lunes, 27 de junio de 2011

Cuando te ha salido todo mal...¿qué más podría suceder?



Despúes de una energética y divertida clase de Zumba un martes mi hija y yo invitamos a mi esposo a  un buffet en un restaurant que posee una vista espectacular en el área metropolitana.

Eran las 8:30 de la noche y para nuestra sorpresa cuando llegamos había una fila tan larga y lenta que estuvimos a punto de desistir.  La situación era la cajera. Era lennntaaaa y quizás muy detallista, pues miraba y examinaba cada plato antes de entregarlo al cliente. Eso en parte es bueno, pues cuida la calidad, pero.... ¿cada plato?...¿por arriba y por abajo?.... ¿de cada persona?... como que eso no era. Pero si se supone que estén limpios...¿o hay razón para dudar?

Parecía nueva la mesera, se veía insegura y sus gestos proyectaban ansiedad.  Estaba demasiado tiempo con cada cliente y eso desesperaba al resto de los que estábamos en fila.

Cuando al fin pudimos ordenar, la cajera no tenía cuchillos ni tenedores para brindarnos con los platos; tampoco había disponible el plato del postre ni el de sopa. Tampoco me pudo entregar las dos botellas de agua que compramos. "No se preocupen" nos dijo con una sonrisa nerviosa, "cuando lleguen a su mesa el mesero les traerá INMEDIATAMENTE todo los que les falta".... esperemos que así sea...

Como es costumbre en ese tipo de restaurant de buffets, pusimos nuestras cosas en la mesa y procedimos a escoger nuestra comida entre la variedad inmensa que existía. Todo olía sabroso y se veía mejor. El hambre nos consumía pues hace varias horas que no ingeríamos alimentos, ¡la clase de zumba tiene sus prioridades!

Al llegar con los platos llenos a la mesa todavía no había tenedores, cuchilos, servilletas ni el agua o el refresco. ¡Con cara de espanto y desesperación buscamos hacer contacto visual con la primera mesera que nos pasó por el frente!. "Tenemos la comida aquí, estamos sentados y no tenemos cómo comérnosla", le dijmos. La mesera, sin mucha emoción ni lástima nos dijo que ella estaba muy ocupada y que la otra mesera nos atendería.

Muy bien, sin pensar mucho en el pésimo servicio al cliente que nos estaba brindando, concentramos nuestros esfuerzos en buscar la otra mesera.   Ya han pasado 5 minutos con la comida al frente nuestro y sin poder probar un solo bocado. Corrimos hacia la otra mesera que estaba atendiendo la mesa más cercana a la nuestra. Le suplicamos que nos atendiera para poder comenzar a comer. Ella nos dijo que no le tocaba nuestra mesa y que debíamos dirigirnos a la mesera que originalmente le pedimos servicio.

Le explicamos que aquella nos envió donde ella. La mesera nos miró con pena y nos dijo que tenía que atender otra mesa y después nos buscaba lo que necesitábamos. Ya habían pasado 8 minutos y la comida comenzaba a enfriarse y nuestros estómagos a hacer ruidos de desesperación.

Mientras mi esposo trataba de hacer contacto con un mesero en una mesa distante a la nuestra, yo me enfoqué en identificar a alguien que tuviera porte de gerente o con algún tipo de autoridad para agilizar el proceso. Encontré a una mujer grande y con otro uniforme dentro del área del buffet. AJÁ, pensé... esta persona nos ayudará más rápido que cualquier mesero. Me equivoqué...

Fue muy amable al escucharme y rogarle por los utensilios para poder comer. Me dijo que no me preocupara que me los llevaría INMEDIATAMENTE. ya habían pasado 12 minutos.

Mi esposo llegó con el mesero, no sé si lo arrastró hasta nuestra mesa, pero lo cierto es que fue muy amable y, aunque no era de nuestra área,  nos prometió que nos traería todo lo que necesitábamos INMEDIATAMENTE. Ya habían pasado 22 minutos.

Llegaron a la vez la gerente y el mesero con casi todo lo que pedimos, a los 28 minutos de nuestra encrucijada.  "Las botellas de agua embotellada se terminaron, lo siento ¿desean jugo?"  ¡Qué horror!  pero lo que deseo es agua, no jugo. "¿Me podrías entonces traer agua de la casa? (término elegante para definir agua de la tubería)" El asintió y nos prometió traernos de vuelta el dinero que pagamos por la botellas de agua....INMEDIATAMENTE.

La comida estuvo exquisita, aunque ya estaba fría. No es nuestra costumbre desperdiciar comida, así que no fuimos nuevamente a buscar otra ración más actualizada de comida. ¡Despúes de todas esas aventuras la comida nos sabía a gloria!

Le dimos una excelente propina al mesero que por fin nos atendió mejor que todos los demás, nos despedimos de él nos fuimos....

Cuando llegamos a nuestro hogar a eso de las 10:00 de la noche nos dimos cuenta de un pequeño detalle... ¡Nunca nos trajeron el dinero de vuelta de las botellas de agua, y eran más de $5.00 dólares!

¿Qué ibamos a hacer? ¿Dejarlo pasar y perder el dinero o buscar el dinero al otro día?

Decicimos lo segundo y otra aventura nos esperaba demasiado pronto....

Esa se las cuento mañana.....

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